Refutación de Keynes: Henry Hazlitt (18)

Capítulo XVIII – NUEVA FOMULACIÓN DE LA TEORÍA GENERAL

  1. Interrelaciones Económicas

En su formulación, Keynes considera útil distinguir entre variables independientes y dependientes. Ahora bien, por la complejidad de la economía no existen variables independientes, por el contrario, todas las variables tienen una relación de independencia mutua; por otro lado, considerar como datos determinadas variables como la habilidad, la mano de obra disponible existente, los hábitos del consumidor, entre otros, como hace Keynes, es arbitrario como él mismo reconoce. Más arbitrarios son los supuestos que hacen alusión a que existe paro, que los salarios no pueden bajar pero sí subir, o que el precio del servicio de capital depende tan sólo de la actitud especulativa del público hacia el dinero, es decir, que más que un esfuerzo intelectual honesto por escudriñar las leyes económicas se fabrica una limitada visión de la misma, limitada por las falacias y los prejuicios de Keynes bautizándola como “La Teoría General”

  • Paro Estable

En esta sección, Hazlitt, basándose en dos ejemplos reales como lo sucedido en Estados Unidos y Gran Bretaña y el paro, llega a la conclusión de que las recomendaciones propugnadas por Keynes (su defensa por la inflexibilidad de los salarios en sentido descendente), llevaron  a una situación de paro en esas economías, y esto por la caídas de los precios con mayor profundidad que los salarios.

  • La demanda de mano de obra es elástica

La primera corrección hecha por Hazlitt tiene que ver con la inversión causa-efecto recurrente de Keynes, en esta ocasión se trata de los efectos de las variaciones de los tipos de salario sobre el empleo, y no al revés, es decir, de variaciones que comienzan en el empleo y posteriormente tienen efecto sobre los salarios; por otro lado, según Keynes, se da una variación empleo-salarios en la misma dirección. Para desarmar esta doble confusión, Hazlitt cita un estudio estadístico elaborado por Paúl Douglas en su libro The Theory of Wages, llega a la conclusión de que un descenso en los salarios puede significar un incremento en el empleo, y esto es así porque si los salarios se encuentran más altos que su productividad marginal, desalientan mayores contrataciones de los empresarios, aunque al final, los mayores perjudicados serán los propios trabajadores, y esto porque los salarios artificialmente altos obra ya sea del gobierno y sus leyes o de la presión sindical, constituye una barrera para trabajadores de baja productividad, es decir, para gente menos formada y de limitados recursos.

  • ¿Estabilizar los tipos de salario o el empleo?

Esta última sección servirá para preguntarnos: ¿qué sería mucho mejor?, si elegir entre fuertes oscilaciones entre los precios o tenerlas en la producción y el empleo, a lo que Hazlitt responde tomando un ejemplo ocurrido en Estados Unidos, cuando por “estabilizar” los precios agrícolas a niveles por encima de aquellos que serían establecidos por un mercado libres y competitivo, quedaron invendidos excedentes agrícolas en los depósitos gubernamentales. El mismo razonamiento puede aplicarse cuando el precio de los diversos tipos de salarios son mantenidos por decretos o leyes o por la fuerza por encima de aquellos establecidos por un mercado libre y competitivo. En los capítulos que sigan se podrá ver que, además de la teoría falsa del interés que trataba de vender Keynes, también tenía una teoría falsa de los tipos de salario, del dinero y del crédito y de los precios.

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