Fascismo y Capitalismo – Llewellyn H. Rockwell (2)

Capítulo 2 – La amenaza fascista

“El fascismo es un sistema de gobierno que carteliza el sector privado, planifica centralizadamente la economía para subvencionar a los productores, exalta el estado policial como fuente de orden, niega derechos y libertades fundamentales a los individuos y hace del poder ejecutivo el amo ilimitado de la sociedad”[1].

El fascismo es una amenaza para la civilización porque absorbe la vida económica de una nación al drenar su capital y productividad para el estado enorme que edifica.

El declive

Después de la Segunda Guerra Mundial, y más marcadamente “cuando Nixon[2] destrozó el dólar, puso controles de precios y salarios, creo el Environmental Protection Agency (EPA) y enquistó e hizo universal todo el aparato del estado parasitario de bienestar y guerra”[3], cuando en Estados Unidos se esfuma lo que se denomina como el sueño americano. El problema es la presunción de que el gobierno debe dirigir todo aspecto del orden capitalista. Si socialismo es en esencia el control estatal de los medios de producción privados, el fascismo es el control nominal de estos, por medio de regulaciones e imposiciones estatales.

Los orígenes del fascismo

Se origina en la política italiana tras la Primera Guerra Mundial, luego de que Benito Mussolini ganara las elecciones democráticas en 1922, estableciendo el fascismo como su filosofìa[4]. Ahora bien, un dato fundamental es saber que Mussolini había sido miembro del Partido Socialista Italiano.

Flynn dice la verdad

John T. Flynn fue un “periodista e intelectual de espíritu liberal”[5], aunque parte de lo que Murray Rothbard llamaría más tarde la Vieja Derecha. Rockwell lo cita por haber escrito el estudio más definitivo sobre el fascismo, el libro As We Go Marching[6], mismo que, al revisar la historia del auge del fascismo, el autor escribe:

“Uno de los fenómenos más desconcertantes del fascismo es la casi increíble colaboración entre hombres de la extrema derecha y de la extrema izquierda en su creación. La explicación es esta. Tanto la derecha como la izquierda se unieron en su reclamación de regulación. Los motivos, los argumentos y las formas de expresión fueron  diferentes, pero todos iban en la misma dirección. Y esta era que el sistema económico debe estar controlado en sus funciones esenciales y este control deben ejercitarlo los grupos productivos[7].”

A los fascistas les atrae la idea de grandeza nacional, les obsesiona, idea entendida cuando es estado se dedica a construir enormes monumentos[8], museos[9], etc. Y grandeza nacional no es lo mismo que grandeza de tu familia, tu empresa o tu profesión, puesto que la grandeza nacional fascista implica la imposición de impuestos, devaluación de la moneda, regulaciones a la producción, etc. en beneficio de proyectos “nacionales” esbozados por los burócratas gubernamentales y los ingenieros sociales.  

Además de ello, el fascismo mezcla la religión y el estatismo en un solo paquete: la clase política adora a Dios y usa al estado como intermediario; a diferencia del socialismo, el fascismo es nacionalista; a la clase media no se la expropia, sino que obtiene seguro social, prestaciones médicas, educación estatal y altas dosis de orgullo nacional, entre otras cosas. Y es por los aspectos anteriormente señalados, que Rockwell termina deduciendo que el programa fascista asume un aspecto de derechas. “No ataca los valores burgueses esenciales. Se apoya en ellos para conseguir el apoyo para una reglamentación nacional completa y respaldada democráticamente de control económico, censura, cartelización, intolerancia política, expansión geográfica, control del ejecutivo, estado policial y militarismo”.

Por tanto, las propuestas de izquierda y de derecha, comparten la intromisión del estado en algún aspecto de la sociedad: sea en la economía, sea en el universo social.

Las ocho características de la política fascista

Las ocho características del estado fascista, según Flynn:

  • El gobierno es totalitario porque no reconoce ninguna limitación a sus poderes
  • El gobierno es una dictadura de hecho, basada en el principio de liderazgo
  • El gobierno administra un sistema capitalista con una burocracia inmensa
  • Los productores están organizados en cárteles al estilo sindical
  • La planificación económica se basa en el principio de autarquía
  • El gobierno sostiene la vida mediante el gasto y el crédito
  • El militarismo es un puntal del gasto público
  • El gasto militar tiene objetivos imperialistas

El futuro

Para el contexto en que Rockwell escribe, una alianza antifascista seria y efectiva estaría compuesta por quienes:

  • Protestan contra por la FED
  • Rechazan las políticas fascistas de la corriente principal
  • Buscan la descentralización
  • Reclaman impuestos más bajos y libre comercio
  • Defienden el derecho a asociarse con quien quieran y comprar y vender en los términos que elijan 
  • Insisten en que pueden educar a sus hijos por si mismos

Con un movimiento intelectual, político, cultural, tecnológico. Que venga de todas las clases, razas, países y profesiones: un movimiento verdaderamente global. Un movimiento que quiera libertad sin restricciones ni condicionantes, un movimiento liberal en su expresión más extensa y profunda posible.

“En la lucha contra el fascismo, no hay razón para desesperar. Debemos continuar luchando con toda la confianza en que el futuro nos pertenece a nosotros y no a ellos.

Su mundo se está desmoronando. El nuestro se está construyendo.

Su mundo se basa en ideologías en bancarrota. El nuestro se asienta en la verdad acerca de la libertad y la realidad.

Su mundo solo puede mirar atrás hacia los días gloriosos. El nuestro mira hacia adelante, al futuro que nos estamos construyendo.

Su mundo se asiente sobre el cadáver del estadonación.

Nuestro mundo se basa en la energía y la creatividad de todos los pueblos del mundo, unidos en el gran y noble proyecto de crear una civilización próspera a través de la cooperación humana pacífica. Es verdad que ellos tienen las armas más grandes. Pero las armas grandes no han garantizado una victoria permanente en Iraq o Afganistán (o en cualquier otro sitio del planeta).

Poseemos la única arma que es verdaderamente inmortal: la idea correcta. Esto es lo que nos llevará a la victoria.

Como dijo Mises:

A largo plazo, ni siquiera los gobiernos más despóticos con toda su brutalidad y crueldad pueden competir con las ideas. Al final, prevalecerá la ideología que se haya ganado el apoyo de la mayoría y haya frustrado sus planes. Entonces los muchos oprimidos se levantarán en rebelión y acabarán con sus amos”[10].


[1] Página 24

[2] En relación con Nixon, encontré este artículo que me pareció interesante: https://www.lavanguardia.com/internacional/20140813/54413004582/nixon-ultimo-presidente-izquierdas.html

[3] Página 26

[4] https://editorialkamerad.files.wordpress.com/2014/08/la-doctrina-del-fascismo1.pdf

[5] Página 29

[6] https://mises.org/library/we-go-marching

[7] Grupos que la izquierda considera a los trabajadores, en tanto que la derecha los propietarios privados de capital.

[8] http://vacaciona2.com/2019/08/19/7-monumentos-fascistas-en-roma/

[9] https://lostiemposdigital.atavist.com/museo-orinoca

[10] Páginas 46-47

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