Fascismo y Capitalismo – Llewellyn H. Rockwell (3)

Capítulo 3 – Maquiavelo y el poder del estado

“La idea libertaria se basa en un principio moral esencial: la no agresión. Nadie puede iniciar fuerza física contra ningún otro”[1]. Este es un principio que se aplica no sólo a los políticos, sino a todos los actores sociales.

Se puede decir que este es un principio que los estados han violado sistemáticamente[2], y aun así, se los sigue considerando como instituciones imprescindibles para la civilización. Y esto porque “el gobierno convence al pueblo de que este y el gobierno son lo mismo, de que las guerras del gobierno son sus guerras, de que estos conflictos nos implican un nosotros contra ellos”[3].

Como dato adicional, en el terreno económico, la otra cara austrolibertaria, según Rockwell, es la Escuela Austríaca de Economía[4], pero en términos estrictos, y como insistía Ludwit von Mises, la economía está libre de valores[5]. En éste ámbito, una caricatura habitual en contra de los defensores del mercado libre, es la idea que el mercado funciona de manera perfecta. Pero es falso, puesto que la coordinación voluntaria entre los agentes económicos no está exenta de fallas. Lo que sí se puede afirmar con contundencia es que “ningún sistema de competencia puede funcionar mejor que el mercado. Sólo los participantes en el mercado pueden asignar recursos de una manera no arbitraria, porque solo en el mercado puede evaluar un curso de acción de acuerdo con el principio economizador de las pérdidas y ganancias. Esto es lo que los austríacos llaman cálculo económico[6].

La imposibilidad del cálculo económico en el socialismo, sucede porque como el socialismo el estado controla todos los medios de producción, no se produce ninguna compra y venta de dichos medios de producción o bienes de capital, y si no se produce ninguna compra y venta, los precios de mercado dejan de existir, y si no existen precios de mercado, es imposible conocer si se ha asignado recursos de acuerdo con las preferencias de consumo de la manera más económica y más valiosa. En resumen, bajo las economías socialistas se desperdician recursos y no hay forma de saber si la asignación de los mismos cubre las necesidades subjetivas de los agentes económicos en el interior.

Y esta es una poderosa razón por la que podemos deducir que unos sistemas funcionan mejores que otros. No se trata de ideologías, sino de teoría económica respaldada por evidencia empírica[7].

Rockwell rescata a Maquiavelo porque en su libro, El Principe[8], rompe con la visión tradicional de las obligaciones morales de un príncipe[9], ya que un príncipe, debe estar “siempre dispuesto a actuar inmoralmente cuando sea necesario”; “para mantener su poder” ser verá obligado a “actuar traicionera, despiadada e inhumanamente”; la máxima: “el fin justifica los medios” lo resume si con fin entendemos la conservación del poder.  

Y es justamente esta máxima la que se encuentra en la filosofía de los colectivistas, esto es, que “no hay literalmente nada que el colectivista coherente no deba estar dispuesto a hacer si sirve para el “bien de la colectividad”, porque “el bien de la colectividad” es para él, el único criterio de lo que tendría que hacerse”[10]. Y esto se ve claramente en la región, misma que actualmente está dominada por dictadores y políticos totalitarios de izquierda, donde justifican la destrucción de la economía en “nombre del pueblo”, porque eso es lo que “el pueblo quiere”, es “por el bien del pueblo”.

Si su revolución a favor del estado logró el efecto deseado, “la nuestra es la revolución contra él y a favor de la paz, la libertad y la prosperidad”.


[1] Página 48

[2] Con sus guerras, genocidios, atrocidades totalitarias, crisis de deuda, hiperinflaciones, etc.

[3] Página 51

[4] https://youtu.be/J5hsUOU5f3I

[5] Simplemente porque explica diversos fenómenos económicos, desde los precios a los tipos de interés, suministrando el análisis de causa y efecto de dichos fenómenos

[6] Página 53

[7] https://diegosanchezdelacruz.wordpress.com/2013/08/09/economia-de-la-urss-el-fracaso-absoluto-del-socialismo-total/

[8] https://www.cjpb.org.uy/wp-content/uploads/repositorio/serviciosAlAfiliado/librosDigitales/Maquiavelo-Principe.pdf

[9] Que además de la prudencia, justicia, fortaleza y templanza, los príncipes están llamados a cultivar la magnanimidad y la liberalidad principescas, por ejemplo.

[10] Página 58

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