Historia de las doctrinas monetarias – Dr. Juan Ramón Rallo (3)

LECCIÓN 3 – LA REACCIÓN DE LA ESCUELA CLÁSICA CONTRA EL MERCANTILISMO

Antecedentes

El objetivo fundamental del mercantilismo (según Rallo) era incrementar los medios de pago internos de un país, a través de las restricciones sobre el comercio internacional y de la manipulación del crédito, para así estimular su actividad económica y reducir los tipos de interés nacionales.

Si los mercantilistas sostenían que la acumulación de metales preciosos era el origen de la riqueza, los fisiócratas[1] sostenían que la riqueza se originaba en la producción agraria. Adicionalmente, eran críticos del intervencionismo gubernamental[2].

No fue sino a partir de la segunda mitad del s. XVIII cuando surgen varios economistas que posteriormente recibirán el nombre de “economistas clásicos” que vendrán a refutar de manera más concisa que los fisiócratas, las ideas mercantilistas. Los “economistas clásicos” que más se destacaron fueron: Richard Cantillon[3], Adam Smith y Jean Baptiste Say

Lo que a continuación veremos, son la críticas de la escuela clásica a los principales argumentos mercantilistas: los relativos a la circulación monetaria, a los tipos de interés y, en relación con ambas, a una nueva teoría de las relaciones de comercio exterior[4].

Los errores mercantilistas sobre la circulación monetaria

  • Que la carestía del dinero es un obstáculo para la división del trabajo: “el argumento de que la carestía de dinero restringe la división del trabajo sólo puede sostenerse si se asume tanto que una misma cantidad de dinero no puede circular con mayor rapidez y por tanto participar en un mayor número de intercambios, cuanto que no existen otros instrumentos complementarios al dinero que actúen como medios de pago en los intercambios”[5]. Richard Cantillon, en su Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general (1755), demuestra que una misma cantidad de dinero puede circular con mayor rapidez[6] si se usan medios alternativos de intercambio al dinero[7] como promesas de pago.

“Dicho de otra manera, la posibilidad de efectuar compras a crédito y, posteriormente, de que las distintas deudas acumuladas se compensen entre sí, reduce todavía más la cantidad de efectivo que necesita una economía”[8].

En materia bancaria[9], a diferencia del lawismo, esto es, la creación de moneda presente contra bienes futuros, Cantillon era consciente de la necesidad de evitar que los bancos moneticen deudas a largo plazo. Si bien Cantillon no fue muy claro en las características que las deudas de corto plazo deberían tener al momento de ser monetizadas por los bancos, la Doctrina de las Letras Reales[10] de Adam Smith fueron el complemento de la teoría de la circulación monetaria de Cantillon, es decir, que las promesas de pago permitían al dinero circular a mayor velocidad y, por otro lado, especificar las características (Doctrina de las Letras Reales) de las promesas de pago a ser monetizadas por los bancos sin descoordinar a los agentes económicos que participan en la división del trabajo.

Los temores mercantilistas de que la escasez de dinero es un obstáculo para la división del trabajo quedan parcialmente infundados, ya que: “… el dinero no sólo puede circular físicamente con mayor rapidez, sino que un sistema económico es capaz de crear iinternamente los medios de pago, garantizados con la producción de mercancías en alta demanda, que ese sistema necesita (y cuyo efecto es el de incrementar todavía más la velocidad de circulación efectiva del dinero)”[11].

  • Que la carestía de dinero impide estimular la demanda agregada y, con ella, la oferta agregada: una vez demostrado que es posible que una misma cantidad de dinero puede utilizarse para solventar una mayor cantidad de intercambios si aumenta su velocidad de circulación, la idea de que una mayor cantidad de dinero es vital para estimular la demanda y relanzar la oferta fue demostrada como idea perjudicial para la economía por Cantillon en lo que desde entonces se conoce como “Efecto Cantillon”[12].

Si como los mercantilistas pensaban, la oferta dependía de la demanda y a su vez el incremento de los medios de pago eran necesarios para estimular a la demanda, ¿cómo es posible sostener la demanda de una producción creciente de bienes y servicios sin que haya un incremento previo de la circulación de medios de pago? Es porque la oferta no depende de la demanda, sino que es la producción la que posibilita la demanda de otros productos, es decir, que no se puede demandar bienes sin antes haberlos producido, pues, en última instancia, no podré pagar por los productos que satisfagan mis necesidades si antes no logro producir[13]. Es gracias a Jean-Baptiste Say, quien en su Tratado de Economía Política clarificó este aspecto, lo que más adelante se conocería como la Ley de Say: que la producción permite la demanda de otros productos[14].

Los errores mercantilistas sobre los tipos de interés

Además de ampliar la división del trabajo y estimular la demanda agregada, el otro beneficio de aumentar los medios de pago era el de reducir los tipos de interés, esto último por considerar que los tipos de interés eran un fenómeno puramente monetario[15]. Fue … quien develó la auténtica naturaleza del fenómeno del interés. Capital o ahorro es lo que un agente económico va amasando a través del tiempo cuando sus gastos son inferiores a su ingreso. Por consiguiente, el agente económico puede optar por mantenerlo atesorado o por invertirlo en algún activo que le proporcione rentas: tierra, empresas industriales, agrícolas, comerciales, etc. lo que nos permite deducir que el capital es un elemento indispensable para desarrollar cualquier actividad económica; si el capital (y no el consumo) es el que permite ampliar la producción de actividades productivas (industria, agricultura, comercio), el fenómeno del interés vendría a ser el costo por alquilar un determinado monto de capital, y cobrar intereses no es usura como planteaban los escolásticos, porque ambas partes son las interesadas en el contrato: la parte prestamista (ahorro) del capital (que recibirá determinado interés) y la parte prestataria (inversión) del capital (que cosechará determinado beneficio).

No obstante, Turgot no profundiza en los determinantes del fenómeno del interés, y el primero en responder de una manera bastante acertada para su tiempo es John Rae en sus “Statements of Some New Principles on the Subject of Political Economy (1834), para quien el interés depende de la impaciencia y de la aversión al riesgo de los agentes económicos. Su bien su teoría será superada décadas más tarde, con la llegada de Eugen Böhm Bawerk y Irving Fisher[16].

Una nueva visión sobre el sistema económico internacional

Richard Cantillon y David Hume se encargan de desmontar dos temores mercantilistas: que un país pueda perder todo su oro por especulación de los tipos de cambio o por un saldo comercial desfavorable. Y lo hacen mostrando que “los tipos de cambio y la distribución internacional del oro se autorregulaban en mutuo beneficio de todas las partes implicadas”[17].

Cantillon desentraña el fenómeno del tipo de cambio. Si una libra esterlina, por ejemplo, representaba 500 gramos de oro y un ducado español 5 gramos de oro, el tipo de cambio sería de 100 ducados por libra, ahora bien, ¿cómo es posible que algunas veces una libra se intercambie por 105 ducados, y otras, por 95?, es decir, ¿por qué sucedía esto?

“La explicación que ofreció Cantillon[18] es que quien tiene oro en España y necesita oro en Inglaterra puede estar dispuesto a pagar un sobreprecio (105 ducados por libra) para ahorrarse los costes de transportar físicamente su oro desde Madrid a Londres”[19].

Otro de los temores mercantilistas era que se pueda perder todo el oro fruto de una saldo comercial desfavorable, y es David Hume quien explica en su artículo “Sobre la Balanza Comercial” (1742)[20] por qué un saldo comercial desfavorable tendía a autorrevertirse en lugar de agravarse con el paso del tiempo. “Básicamente, Hume argumentó que si un país perdía su oro como consecuencia de un déficit comercial, los precios internos de ese país tenderían a caer y los precios del país receptor del oro comenzarían a subir. Esta redistribución internacional del oro provocaría que la competitividad de ambos países se invirtiera: el país que perdió el oro y que veía caer sus precios comenzaría a importar menos y a exportar más; por el contrario, el país que ganó oro y veía subir sus precios, pasaría a importar más y a exportar menos. Por consiguiente, los déficits (y los superávits) de la balanza comercial tenderían a corregirse por la propia operativa del sistema”[21]

 

[1] Movimiento que nació en Francia durante la primera mitad del s. XVIII. Para conocerlos más, les comparto este link: https://youtu.be/eEDvPOAI-iY

[2] De hecho, la frase laissez faire, laissez passer (dejar hacer, dejar pasar) que popularizó el fisiócrata Vicent de Gournay, se convirtió en un efectivo slogan contra el mercantilismo y a favor del libre mercado

[3] https://youtu.be/woScq9OI-EA

[4] Recordemos que la política económica del mercantilismo consistía en la manipulación del comercio exterior en base a las ideas que tenían de la circulación monetaria y los tipos de interés

[5] Página 37

[6] Y, con ello, incrementar el número de intercambios permitiendo una mayor división del trabajo

[7] Que una determinada cantidad de dinero puede circular con mayor rapidez y participar en un mayo número de intercambios, lo encuentran en la segunda parte de su obra, capítulo III, “de la circulación del dinero” https://www.elcato.org/bibliotecadelalibertad/naturaleza-del-comercio/segunda-parte

[8] Página 39

[9] Sobre el proceso de creación de dinero por parte de los bancos, recomiendo este artículo https://www.libremercado.com/2011-08-07/juan-ramon-rallo-como-crean-dinero-los-bancos-60593/

[10] Véase https://youtu.be/HVvjarIkXeA

[11] Página 44

[12] https://youtu.be/Vy2QTcg2Qmo

[13] Es muy importante darse cuenta que los productos no los compro con dinero, pues el dinero es tan sólo el medio de cambio que se usa para comprar los productos que quiero y vender los frutos de mi producción de bienes o servicios que me fueron retribuidos en dinero. Si yo no trabajo (oferta), es decir, no produzco ni bienes ni servicios, entonces no podré comprar (demanda) bienes y servicios que satisfagan mis necesidades.

[14] Como veremos más adelante, Say nunca dijo que la “oferta genera su propia demanda”, fue Keynes quien tergiverso la Ley de Say

[15] Idea mantenida desde la escolástica

[16] Estudiaremos la teoría del interés y del capital con mayor profundidad en la lección 7

[17] Página 64

[18] Recomiendo leer la explicación completa de la mano de Rallo entrando al siguiente link: https://archive.org/details/JuanRamnRalloHistoriaDeLasDoctrinasMonetarias/page/n63/mode/1up

En el link encontrarán la respuesta del por qué no es posible que un país pierda todo su oro por culpa de los especuladores sobre el tipo de cambio

[19] Página 64

[20] https://www.econlib.org/library/LFBooks/Hume/hmMPL.html?chapter_num=33#book-reader

[21] Página 66

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