Fascismo y Capitalismo – Llewellyn H. Rockwell (15)

Capítulo 15 – El benefactor de la libertad

Burton Samuel Blummert[1] fue uno de los grandes benefactores de la libertad, gente visionaria dispuesta a sacrificar energías, tiempo, dinero para enseñar que no se tiene que dar por sentada la libertad, sino que se tiene que luchar por ella en todos los campos de la vida.

“Su apoyo no era solo financiero: también ofrecía su tiempo y energía con gran generosidad. Proporcionaba despachos, custodia de libros y ánimos personales a muchos estudiosos libertarios; reunía a intelectuales y benefactores y editores y empresarios e incluso transportaba a gente a eventos grandes y pequeños. Y desempeñó un papel importante como propietario de Camino, en convertir a los clientes en benefactores de organizaciones libertarias y austriacas”[2]. Entre sus rasgos personales se encuentran lo tranquilo que era, su absoluta sinceridad, con sentido del humor, su persistencia, su constancia en todo tiempo.

Trabajó como:

  • Recaudador de fondos para el Comité Judío Americano
  • Detective privado para un gran almacén de Nueva York
  • Dueño de Camino Coin, empresa intermediaria de sombreros en Burlingame
  • Presidente del Instituto Mises

“Su visión política era decididamente rothbardiana. Consideraba a los políticos muy predecibles en sus estafas y sus mafias. No veía al estado más que como una sangría masiva para la sociedad, algo de lo que se podría prescindir fácilmente. Consideraba a la guerra como un desvío masivo y destructivo de recursos sociales. Consideraba al estado del bienestar como un sistema perverso que recompensaba el mal comportamiento y castigaba la virtud. Consideraba las regulaciones de los negocios como intervenciones que beneficiaban a la gente con buenos contactos a costa de los verdaderos héroes de la sociedad, que dirigían sus empresas con un ojo en la independencia y la rentabilidad”[3].

El estado inflacionista era su principal enemigo, y lo combatió desde el negocio de los metales preciosos, además de que “fue pionero de Sillicon Valley, uniéndose a todos los intermediarios de monedas del país en su primera red informática de precios y noticias. Xerox acabó comprando la red”[4]. Sabía que el papel moneda y la creación artificial de crédito causaban los ciclos económicos.

La vida de Burt demuestra de que los empresarios no son quienes sólo buscan el lucro de manera obsesiva como caricaturiza la izquierda, sino que más allá de eso, hay quienes dedican su vida a la defensa y la lucha por la libertad.


[1] https://www.lewrockwell.com/2009/04/ron-paul/tribute-to-burt-blumert/

[2] Página 193

[3] Página 194

[4] Página 192

Fascismo y Capitalismo – Llewellyn H. Rockwell (14)

Capítulo 14 – Vidas paralelas: ¿Libertad o poder?

Las vidas que Rockwell compara son las de Murray Rothbard y Alan Greenspan, donde el primero dedico su vida a la defensa de la libertad, mientras que el segundo, al poder. Rothbard fue un apasionado por las matemáticas y posteriormente a la economía, Greenspan eligió el camino de la música en un principio, aunque sin talento en ese rubro, terminó dedicándose a la economía.

La tesis doctoral de Rothbard en la Universidad de Columbia es una explicación empírica del primer ciclo económico de 1819, mejor conocido como el Pánico de 1819[1]; la tesis doctoral de Greenspan[2] “es una colección de informes que había escrito para diversos fines en los últimos veinte años: un doctorado otorgado por su experiencia vital, por decirlo así”[3].

Ahora bien, existen los economistas que ignoran los verdaderos efectos de sus ideas y existen economistas como Greenspan, que sabía de los verdaderos efectos de la expansión artificial de crédito causado por los bancos centrales[4]. Luego de trepar hasta ser jefe de la Fed, enfrentó los problemas con la misma táctica abriendo los grifos monetarios:

  • La crisis de la deuda mexicana en 1996
  • El contagio asiático en 1997,
  • Long-Term Capital Management en 1998
  • La crisis Y2K en 1999 y 2000
  • El desplome de las punto com
  • Los atentados terroristas de 11-S en Washington y Nueva York. Oh
  • El 13 de noviembre de 2001 recibió el premio Enron[5]

El camino que eligió Rothbard se centró en la búsqueda de la verdad y su amor por la libertad. Publicó en revistas de prestigio aunque nunca consiguió un puesto académico de prestigio; cuando se intensificó la Guerra Fría se dedicó sobre la relación entre la libertad y el expansionismo militar, el estado de bienestar y acabó construyendo su propio movimiento mundial.

El presente capitulo del libro de Rockwell está lleno de datos que detallan más los perfiles y trayectorias de Rothbard y Greenspan. Yo creo que la reflexión del capítulo es hacia dónde pueden llevarte tu convicción y tus principios, independientemente de cuáles sean.

“Greenspan dejará una economía en el caos y una vida de adulación. Rothbard dejó una gran visión de la libertad unida a la ciencia, un ejemplo de lo que significa pensar verdaderamente a largo plazo. En todas las épocas la gente debe tomar una decisión. ¿Aceptamos el mundo como es y tratamos de adaptarnos, obteniendo del sistema tanto como podamos hasta el final? ¿O nos aferramos a los principios, pagamos el precio que conlleva y nos vamos haciendo del mundo un lugar mejor? Solo os digo que todo el que haya amado verdaderamente la libertad ha elegido el segundo rumbo”[6].


[1] https://mises.org/library/panic-1819-reactions-and-policies

[2] https://www.wsj.com/articles/SB120917419049046805

[3] Página 181

[4] https://www.constitution.org/mon/greenspan_gold.htm

[5] Página 185

[6] Página 190Fascismo y Capitalismo – Llewellyn H. Rockwell (13)

Gráficos de la Economía Boliviana

Lo que a continuación muestro, es el Producto Interno Bruto a precios básicos y en términos corrientes, por actividad económica y en millones de bolivianos del periodo 2006-2018.

Mantener la escala para los tres grupos (alto, medio y bajo) ayuda a comparar los tamaños de las actividades económicas.

La fuente es: https://www.ine.gob.bo/index.php/prod-interno-bruto-anual/introduccion-2

El primer grupo de actividades económicas son las mas altas en millones de bolivianos:

  • Servicios de la Administración Pública
  • Agricultura, Silvicultura, Caza y Pesca
  • Industrias Manufactureras
  • Extracción de Minas y Canteras

El segundo grupo de actividades es el grupo medio en millones de bolivianos y lo constituyen:

  • Los Establecimientos Financieros, Seguros, Bienes Inmuebles y Servicios Prestados a las Empresas
  • Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones
  • Comercio
  • Servicios Comunales, Sociales, Personales y Doméstico

El tercer grupo de actividades es el grupo bajo en millones de bolivianos y lo constituyen:

  • La Construcción
  • Restaurantes y Hoteles
  • Electricidad, Gas y Agua

Fascismo y Capitalismo – Llewellyn H. Rockwell (13)

Capítulo 13 – La batalla de Hazlitt contra Bretton Woods

¿Cuál fue la alternativa al patrón oro para los políticos? el sistema monetario de papel moneda inconvertible, sistema que ningún político cambiaría, y esto por el beneficio de poder conseguir dinero barato, mismo que imprimen desde los bancos centrales contra promesas que los mismos políticos posteriormente incumplirán. La alternativa al control estatal del dinero, es un sistema monetario libre de toda influencia política como en su momento lo fue el patrón oro. Que el profeta estatista de Keynes haya vertido prejuicio y medio contra el patrón oro, fue porque en ese sistema no se admitía que el político pueda envilecer la moneda a su antojo.

¿Cuál es la consecuencia de expandir artificialmente el crédito? Pues las burbujas de activos, los errores de inversión empresariales, la descoordinación de la estructura de capital de la economía, etc. algo sobre lo que La Escuela Austríaca ha escrito de manera muy profunda.

Además de ello, los establecimientos políticos merecen desde el momento de su creación merecieron el repudio de Hazlitt, y esto por las creaciones megalomaníacas de los políticos y su pretensión de que con dichas creaciones cambiarán los efectos negativos de su propio estatismo. Ejemplo de ello son las mentiras y el (mal) acuerdo del Breton Woods.

Mintieron desde que asemejaron que sus políticas emulaban el patrón oro[1], y como buenos estatistas creyeron que con organismos supranacionales como el FMI, el Banco Mundial o su antecesor, el Fondo para la Recuperación … se solucionarían los problemas económicos causados por el estatismo y que afectaban las balanzas de pagos: inflación, gasto público, deuda, control de la economía, restricciones comerciales, estados gigantescos del bienestar, guerras, etc.

Un actor importante que ayudó a convencer que sin patrón oro las economías no tendrían impedimentos para envilecer sus monedas, fue Keynes. “Keynes, el maestro de la Conferencia de Bretton Woods, había recomendado esto y celebró los resultados. Para él, una moneda flexible y sin patrón era la clave para la manipulación macroeconómica de sus queridos agregados. En un sentido perverso, tenía razón en esto. Un gobierno con un patrón oro está seriamente limitado. No puede usar un martillo pilón para la oferta agregada y la demanda agregada. No puede gastar más allá de lo que tiene. Debe pagar los programas que crea mediante impuestos, lo que significa reprimir el apetito de bienestar y guerra. No puede haber un estado keynesiano sobre un patrón oro, igual que un adicto a la cocaína o un jugador compulsivo no pueden tener un presupuesto estricto”[2].

 Y no es cierto que el Bretton Woods albergara una suerte de patrón oro[3], y esto porque sólo Estados Unidos mantendría un dólar-oro, y el resto de las divisas podían ser divisas fiduciarias basadas en el dólar. Pero además de ello, el dólar no era convertible en oro a nivel interno, sino solo a nivel internacional y sólo por parte de los estados. Otro defecto del acuerdo fue que las naciones acreedoras (EEUU y Gran Bretaña) se comprometerían a comprar la moneda de las naciones deudoras para mantener el valor monetario a la par, lo que creaba incentivos de las naciones deudoras a devaluar su moneda y ganar “competitividad” en el comercio, o si por ejemplo veían peligrar sus reservas. “Nadie encontró nunca un problema lógico o un error factual en lo que escribía Hazlitt (los defectos mencionados anteriormente). No les preocupaba. Lo esencial era que había una megaprioridad para la élite internacional y ningún periódico respetable podía en realidad oponerse al plan[4].

Como mencionaba al inicio de este capítulo, actualmente vivimos bajo el sistema monetario de papel moneda inconvertible, sistema que en gran parte explica la gran recesión del 2007[5], la inflación mundial, o los problemas que la Fed[6] aún no ha sido capaz de resolver en relación a la Gran Recesión. La alternativa a este sistema que es funcional a los políticos y amantes de la planificación centralizada es la privatización del sistema monetario, permitiendo la acuñación de cualquier moneda, todo bajo un contexto de libre mercado. Es decir, por qué dejar en manos de los políticos, los burócratas gubernamentales o los ingenieros sociales, el control del dinero cuando el mismo es un orden espontáneo[7] que no necesito del estado mientras fue evolucionando[8]


[1] http://danifernandez.org/articulo/45-anos-sin-patron-oro/

[2] Página 162

[3] Un patrón oro real se implanta divisa a divisa. Ofrece convertibilidad nacional a la vista. Permite que los bancos quiebren. No tiene bancos centrales. Indudablemente no tiene ninguna institución monetaria internacional que preste dinero a los gobiernos quebrados. Es la única vía hacia la estabilidad real”. Página 174

[4] Página 172

[5] De los muchos trabajos interesantes similares en lo esencial, recomiendo este: https://www.eseade.edu.ar/wp-content/uploads/2016/08/riim57_tortul.pdf

[6] https://www.aier.org/article/what-does-the-federal-reserve-balance-sheet-look-like/

[7] http://www.eumed.net/cursecon/textos/Menger-origen-dinero.pdf

[8] https://docs.google.com/viewerng/viewer?url=http://www.jesushuertadesoto.com/wp-content/uploads/2014/04/3.-Notas1.pdf&hl Pág. 148-161.

Fascismo y Capitalismo – Llewellyn H. Rockwell (12)

Capítulo 12 – Hazlitt y Keynes: vocaciones opuestas

Para comenzar, algunos datos. Keynes nació en 1883, Hazlitt en 1894; Keynes murió en 1946, Hazlitt en 1993. Después sus cambiantes ideas, podríamos concluir que el primero defendía que el mundo estuviera controlado por intelectuales parecidos a el, por medio del estado; el segundo defendía la libertad de las personas para dirigir ellas mismas sus propias vidas.

Keynes logró convencer “que ahorrar es malo, la inflación cura el desempleo, la inversión puede y debe socializarse, los consumidores son bobos cuyos intereses deben desdeñarse y el capital puede hacerse inescaso colocando los tipos de interés a cero, poniendo así de cabeza el duro trabajo de varios cientos de años por parte de los economistas”.[1] Hazlitt defendía y explicaba “los mercados libres, mostrando cómo la sabiduría económica clásica fue en verdad enormemente mejorada por los austriacos, cómo la moneda fuerte es esencial para la libertad, cómo funcionan las señales del mercado para lograr la coordinación económica y cómo la política pública es siempre y en todo lugar la enemiga de la libertad y la prosperidad”[2].

Economía en una Lección, el gran libro de Hazlitt, está escrita en un lenguaje claro y sencillo mediante el cual se enseñan principios fundamentales de la economía, donde además, se exponen también de manera clara, las falacias más comunes de dicha ciencia; por el contrario, La Teoría General[3] es una obra escrita casi que en código que está pensada para la clase más elitista de los intelectuales del planeta y con unas ideas más fáciles de aplicar en un estado totalitario que en una economía de libre mercado.

Tanto Keynes como Hazlitt tuvieron un intenso interés por la literatura, la filosofía, pero acabaron en la economía. Keynes nació en una familia influyente, intelecual y parte de la élite gobernante, por lo que a Keynes nunca le faltó nada y le resultaba mucho más fácil acceder a posiciones similares; Hazlitt no venía de una familia como la de Keynes, nunca gozó de un puesto académico, no tenía una formación formal en economía, pero sí un autodidacta y estudioso por excelencia como lo evidencia El Pensar como Ciencia[4], libro que escribió a su 22 años y que trata sobre la autoeducación y la obligación de aprender. Así como Mises y Rothbard, Hazlitt también eligió el camino de la ideas de la libertad, y, por tanto, fue despedido de muchos trabajos por defender la libertad.

Por todo lo dicho anteriormente, “tenemos estas dos imágenes de aproximaciones opuestas al papel del intelectual público. ¿Su papel es defender la libertad del individuo y promover el desarrollo de la civilización? ¿O el objetivo es enriquecerse, llegar los más cerca posible del poder, convertirse en todo lo famoso e influyente que se pueda? Todo se reduce a los propios compromisos morales e integridad moral. Al final esto es lo más importante, probablemente más que la teoría económica”[5].

Hazlitt lo tenía bien claro:

“Incluso aquellos de nosotros que hemos alcanzado y cumplido 70 años no podemos darnos el lujo de descansar en nuestros remos y pasar el resto de nuestras vidas dormitando bajo el sol de Florida. Los tiempos requieren coraje. Los tiempos requieren mucho trabajo. Pero si las demandas son altas, es porque lo que está en juego es aún mayor. Son nada menos que el futuro de la libertad humana, lo que significa el futuro de la civilización”[6].


[1] Página 141

[2] Página 141

[3] Hazlitt escribe Los Errores de la Nueva Economía, excelente referencia para cuando quieras refutar las falacias de la Teoría General de Keynes

[4] https://es.scribd.com/doc/234516560/El-Pensar-Como-Ciencia-Henry-Hazlitt

[5] Página 158

[6] The Wisdom of Henry Hazlitt, 1993 (Irvingtonon-Hudson, NY: Foundation for Economic Education), p. 48.  https://mises.org/library/wisdom-henry-hazlitt?fbclid=IwAR27vqKgm1KTf-5ZRUbQM_5duG2A08QUiPdu8ch9KyTMN1e91fFCCgVf6MQ

Fascismo y Capitalismo – Llewellyn H. Rockwell (11)

Capítulo 11 – El legado de Rothbard[1]

Las partes principales del legado de Rothbard, según destaca Rockwell:

  • “Fue el economista que sirvió de puente entre Mises y la Escuela Austriaca moderna a través de su influencia personal, artículos y especialmente mediante El hombre, la economía y el estado, que apareció en 1962.
  •  Desarrolló el sistema misesiano en las áreas de economía del bienestar, teoría de la producción, banca y teoría del monopolio y las reunió junto con una teoría de los derechos naturales derivada del pensamiento medieval e ilustrado.
  • Fue el pionero de la teoría libertaria que finalmente ligó el principio de los derechos de propiedad a un principio político coherente de no agresión.
  • Fue el teórico antibelicista que insistió en que la causa de la paz es inseparable del sueño de la prosperidad.
  • Recuperó de la oscuridad a la escuela estadounidense de moneda fuerte del siglo XIX e incluyó sus contribuciones en la teoría bancaria moderna.
  • Demostró los orígenes libertarios de la Revolución Americana con el más detallado análisis de las huelgas fiscales y la preeminencia de la teoría liberal durante el periodo colonial.
  • Explicó el trastorno ideológico que afectó a la derecha estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial, mostrando la evidente diferencia entre la Vieja Derecha y la Nueva basándose en su actitud ante la guerra”[2].

Pocos tal vez puedan alcanzar el nivel de productividad de Rothbard, pues escribía desde economía hasta cine y en periódicos populares de todo tipo, además de los grandes volúmenes escritos sobre historia, o sus contribuciones a la filosofía política.

Leía de todo lo que podía, tenía un deseo de aprender insaciable. “Las decisiones que tomó en vida no estaban hechas para avanzar en su carrera. Eran para avanzar en la libertad y la verdad. Durante muchos años, se le cerraron las publicaciones. No enseñaba en una institución prestigiosa. Sus ingresos eran bajos. Solo muy tarde obtuvo su reconocimiento como pensador y maestro. Pero nunca se quejó. Estaba agradecido por todas y cada una de las oportunidades que le daban para escribir y enseñar”[3].

“En la tradición rothbardiana, el objetivo es dar ese muy importante primer paso hacia hacer cualquier contribución al mundo de las ideas: abrir vuestras mentes para aprender. Una vez se ha asimilado el material, el próximo paso es pensar por vosotros mismos y no tener miedo de aceptar la verdad”[4].


[1] https://valueschool.es/rothbard-radical-escuela-austriaca

[2] Página 137

[3] Página 139

[4] Página 140

Fascismo y Capitalismo – Llewellyn H. Rockwell (10)

Capítulo 10 – Las promesas de La acción humana

En 1949, el departamento de publicidad de la Yale University Press quedaba sorprendida por las rápidas ventas de La Acción Humana, obra que apareció en medio de agitaciones ideológicas y políticas; Estados Unidos encontró un enemigo exterior, el socialismo, para seguir sosteniendo la planificación económica de la segunda guerra mundial: lo curioso es que “empezaba a luchar contra el socialismo en el exterior, imponiéndolo en el interior”[1]. La vieja idea de la sociedad liberal había desaparecido ya en Estados Unidos hace más de 50 años desde el momento en que el departamento de publicidad de la Yale University Press quedaba sorprendida por las rápidas ventas de La Acción Humana; la teoría socialista enamoraba a los economistas estadounidenses, en la universidad se educaba para que se creyera que FDR[2] y la Segunda Guerra Mundial los habían salvado de la Depresión.

Lo que caracteriza a La Acción Humana es su atemporalidad, la integración completa de filosofía, análisis político y teoría económica; también cabe rescatar el valor intelectual y la convicción que tuvo para sentarse a escribir cuando siendo ya mayor estaba lejos de su país, sin lugar fijo donde vivir y rodeado de “economistas” más proclives a estatizar y regular la economía en función del gobierno de turno.

La idea central del tratado de Mises, según Rockwell, es que “la realidad impone limites a lo expansiva que puede ser nuestra idea del gobierno. Podemos soñar todo lo que queramos con las glorias de una sociedad sin libertad, pero no importa lo impresionante que sea el plan sobre el papel, no pueden alcanzarse en el mundo real porque el comportamiento economizador requiere, esencialmente, propiedad privada, que es la base institucional de la civilización. El gobierno es el enemigo de la propiedad privada y por esa razón se convierte en el enemigo de la civilización cuando trata de llevar a cabo todo lo que no sean sus funciones más estrictas. E incluso en este caso, dice Mises, si es posible permitir a los ciudadanos una libertad completa del estado, debería hacerse así”[3].

Es un error creer que el servicio público implica sacrificio voluntario de los intereses del burócrata gubernamental por el “bien común”: no puede llamarse sacrificio voluntario si se financia con los recursos de terceros en forma de impuestos o deuda futura, y sencillamente es mentira que se lo realce por el “bien común”, puesto que nadie, a excepción de uno mismo, conoce lo que le hace bien, o por ejemplo cuáles son sus objetivos de vida, sus sueños, sus planes vitales. Es mentira cuando los burócratas gubernamentales dicen que luchan por el “bien común” o por “la justicia social”[4].

También es un error creer que los empresarios, los emprededores o los comerciantes solamente lucran con la actividad que realizan. Si estos actores tienen éxito en el mercado, será porque antes lograron satisfacer una necesidad, es decir, lograron vender algo que la gente necesitaba, por tanto, su “éxito”, su “lucro”, es porque antes se encargaron de satisfacer una necesidad, una demanda latente en el mercado, y eso no tiene nada de inmoral ni tiene porque satanizarse.

Pero retomando la idea central del capítulo, La Acción Humana, además de ser un aporte extraordinario a las ciencias sociales, son el resultado de la firme convicción de que las ideas, y sólo las ideas, pueden producir un cambio en el rumbo de la historia.

“Los seguidores intelectuales de Mises en nuestro tiempo muestran estos rasgos y nos inspiran todos los días con su aproximación innovadora, ejemplar y radical para rehacer el mundo de las ideas. En su trabajo para el Quarterly Journal of Austrian Economics[5], en sus libros y en su enseñanza vemos cumplidos los ideales de Mises”[6].


[1] Página 127

[2] https://mises.org/library/truth-about-fdr

[3] Página 132

[4] http://www.hacer.org/pdf/rev36_hayek.pdf

O también https://youtu.be/GAJiXvDlDgE

[5] https://qjae.scholasticahq.com/

[6] Página 134

Fascismo y Capitalismo – Llewellyn H. Rockwell (9)

Capítulo 9 – La visión misesiana

Cada vez es más difícil que la gente conciba que privatizar las carreteras, el agua, el sistema educativo, las empresas o los bancos centrales, resultaría mucho más beneficioso que dejándolas en manos de los burócratas gubernamentales. Si bien existen varios ejemplos en la historia que demuestran el éxito de los mercados libres, demasiadas décadas de estatismo ha mellado la capacidad de que la gente imagine y se anime por elegir el camino de la libertad. Por el contrario, “cuanto menos libertad tenemos, menos personas son capaces de imaginar qué se siente en libertad y por tanto, están menos dispuestas a luchar por su restauración”[1].

El estado totalitario no necesariamente lo encabezarán personas adictas al poder: el estado totalitario puede crearlo la gente normal que acepte que existe un papel para el estado en la sociedad. En este sentido, en la izquierda como en la derecha existe la posibilidad del estado totalitario: si el papel del estado es hacerse del control de los medios privados de producción bajo la dictadura del proletariado (izquierda), o si el objetivo del estado es la imposición de que todos los ciudadanos tengan determinados valores culturales o morales (derecha).

Cuando la planificación estatal de la sociedad hacia determinados objetivos, fracasa (U.R.S.S., Cuba, Venezuela, Argentina, etc.), la gente sigue creyendo que podría funcionar; por otro lado, no llama mucho la atención la planificación exitosa que hace funcionar a empresas como Facebook, Google o Wall Mart. Si bien una empresa no se puede comparar a una nación, en la primera todos sus integrantes apuntan hacia un mismo fin, en cambio, en la nación, esto sólo se logra a punta de pistola, es decir, mediante la violencia, pues es imposible que todas las personas se dirijan hacia uno o varios objetivos, porque para ser realistas, cada persona tiene objetivos diversos a los que llegar, sueños que cumplir.

 Si bien el orden político que vemos actualmente en el mundo está dominado por ideas antiliberales, recordemos que dicho orden no es sino el resultado de la batalla cultural entre las ideas a favor y en contra de la libertad individual, pues al final, la lucha por el verdadero cambio se encuentra en el terreno de las ideas.

Según Rockwell, Thomas Hobbes fue filósofo político que más hizo para que la gente vea difícil una vida en ausencia del estado, y esto porque describía dicha vida como “solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta”[2].

“Y todavía hoy la visión de Hobbes es el elemento común de izquierdas y derechas. Es verdad que los temores son distintos, derivados de distintos tipos de valores políticos. La izquierda nos advierte que, si no tenemos un leviatán, nuestras plazas se verán inundadas por los océanos cuyo nivel aumenta, los grandes empresarios nos robarán sin que nos enteremos, los pobres morirán de hambre, las masas serán ignorantes y todo lo que compremos estallará y nos matará. La derecha nos advierte de que, en ausencia de un leviatán, la sociedad se vendrá abajo en una cloaca de inmoralidad enseñoreada por terroristas morenos que predican una religión herética. El objetivo tanto de la izquierda como de la derecha es que tomemos nuestras decisiones políticas basándonos en esos temores”[3].

La mejor alternativa para luchar contra el miedo de una vida sin estado, es leer el gran secreto de la historia de Juan de Mariana, John Locke, Thomas Jefferson, Thomas Paine, Frédéric Bastiat, Ludwig von Mises, F.A. Hayek, Henry Hazlitt, Murray N. Rothbard y toda la tradición liberal”[4], esto es, que “la sociedad contiene en sí misma la capacidad de autogestión y no hay nada que pueda hacer el gobierno para mejorar los resultados de la asociación voluntaria, el intercambio, la creatividad y las decisiones de cada miembro de la familia humana”[5]. Y creyendo en la libertad, defendiéndola incansablemente, es como podemos alcanzarla: esa es la visión misesiana.


[1] Página 115

[2] Página 225 de http://pdfhumanidades.com/sites/default/files/apuntes/95-Hobbes-Leviatan%20%28completo%29.pdf

[3] Página 124

[4] Página 125

[5] Página 125

Fascismo y Capitalismo – Llewellyn H. Rockwell (8)

Capítulo 8 – Economía y coraje moral

Como ocurrió en la Gran Depresión, o en la Gran Recesión, resulta que fueron crisis causadas por la intervención del Banco Central en la economía.

Luego del colapso, del fin del boom del ciclo económico, vino la crisis y la depresión[1]. Es cuando la mayor parte de los gobiernos, totalmente influidos por las políticas económicas keynesianas de gasto entran en acción. El gobierno se gasta el dinero que tiene e imprime el que no tiene, todo en pos de “estimular” la demanda agregada; el peligro de seguir las recetas keynesianas en relación con el ciclo económico, es el desconocimiento por parte de este autor, que las razones de un auge temporal con su posterior crisis y depresión, son los descalces de plazo que los Bancos Centrales, en complicidad de la banca privada[2] provocan… mismos que son apoyados por Keynes para mantener la economía en un estado de auge (o de burbuja) permanente[3].  

“No basta con sentarse a mirar los puntos en un gráfico subiendo y bajando, sonriendo cuando las cosas van bien y frunciendo el entrecejo cuando las cosas van mal. Ese es el nihilismo del estadístico económico que no emplea ninguna teoría, ninguna idea de causa y efecto, ninguna comprensión de la dinámica de la historia humana”[4].  Para entender la economía hacen falta teorías[5] que expliquen los fenómenos económicos a través de sus causas y efectos.

Son estas formulaciones de teoría lo que nos permite anticipar y formular medidas que puedan mitigar las crisis; en este sentido, las medidas que los economistas de la escuela austriaca proponen después que las burbujas estallan, han sido menos populares que las medidas keynesianas para la clase política, pero como una vez dijo Friedrich Hayek:  “es muy peligroso para un economista buscar fama y fortuna y trabajar muy cerca del establishment político, sencillamente porque, según su experiencia, la característica más importante de un buen economista es el coraje de decir lo que es impopular. Si valoras tu posición y privilegios más que la verdad, dirás lo que la gente quiere oír en lugar de lo que necesita decirse”[6].

Pongamos el ejemplo de Hans Mayer[7] académico que competía por posición y poder dentro y fuera del recinto universitario; con quien más energía consumió en este cometido fue con Othmar Spann[8] . Mayer hizo todo para mantener su prestigio e influencia en la universidad, a tal punto, que para mantenerlo, ayudó a los nazis a purgar judíos de su departamento cuando Austria fue anexionada al Tercer Reich en 1938. ¿Qué pasó después de su muerte, en 1955?. Fue olvidado inmediatamente, nadie lo recuerda ya, aunque en sus años de vida haya tenido más influencia y poder académico que Mises, lo que terminó perdurando no fue el poder académico ni la influencia, sino más bien, las contribuciones a la ciencia económica que el segundo dejó “en metodología, teoría de precios, teoría del ciclo económico, teoría monetaria, teoría socialista e intervencionismo”[9]. Actualmente sabemos que fue un economista que hizo mucho por la ciencia económica, pero antes de llegar a eso, tuvo que resistir un mundo que le jugaba en contra, desde que por su seguridad tuvo que dejar Austria por la invasión nazi (Mises era judío) y vivir una vida nómada a tal punto que a mediados de sus cincuenta era una persona sin hogar.

Durante ese trayecto, el nuevo refugio que escogió fue Estados Unidos, aunque sólo podía leer inglés, no tenía ningún dinero y no conocía a ninguna persona poderosa en Estados Unidos, pero gracias a los escritos que Henry Hazlitt hacía de las obras de Mises en el New York Times, y la atracción en personas como Lawrence Fertig[10], que él y sus amigos “crearon un fondo que proporcionaría a Mises un puesto en la universidad de Nueva York, donde podría enseñar y escribir”[11]. Es curioso, pero algo parecido le pasaba a Hazlitt, que por seguir el camino de los principios lo despidieron de trabajos cuyos dueños estaban en contra de las ideas de libre mercado.

“Así vemos cómo estos dos hombres de principios, mundos aparte, acabaron encontrándose porque reconocían a un tipo de persona: el hombre que está dispuesto a hacer lo correcto independientemente de las circunstancias. Cada uno podía haber seguido otro camino. Mises podía haber sido tan famoso y poderoso como había sido Mayer, pero hubiera perdido la inmortalidad de sus ideas en el proceso. Hazlitt podía haber sido un escritor de alto rango con más seguidores, pero habría tenido que entregar toda su integridad para serlo”[12]. Algo parecida es la vida que eligió Murray Rothbard, es decir, elegir el camino de los principios y las ideas que dicen que la libertad funciona, que la libertad es correcta y que el Estado es lo contrario a ella.

En estos tiempos, cuando lo políticamente correcto es la regla y la planificación económica es “ciencia” por estar basada en la metodología del positivismo que los “austriacos” refutamos, los economistas que argumentamos y contrastamos que los mercados libres funcionan mejor que los mercados controlados y regulados por el gobierno, somos una minoría. Pero como Hayek dijo: “Ser un economista íntegro significa tener que decir cosas que el régimen no quiere oír. Hace falta más que conocimiento técnico para ser un buen economista. Hace falta coraje moral y de esto hay incluso menos oferta que de lógica económica”[13].   

La única forma de combatir ideas malas es con ideas buenas.


[1] https://youtu.be/Sh-2kgMmSVg

[2] https://www.youtube.com/watch?v=Q1_d2q5JZmI

[3] “Así ¡el remedio del auge no es una tasa más alta de interés, sino una más baja!; 5 porque ésta puede hacer que perdure el llamado auge. El remedio correcto para el ciclo económico no puede encontrarse en evitar los auges y conservarnos así en semidepresiones permanentes, sino en evitar las depresiones y conservarnos de este modo en un cuasi-auge continuo”. Pág. 286 https://archive.org/details/johnmaynardkeynesteoriageneraldelaocupacionelinteresyeldinero

[4] Página 97

[5] https://www.mises.org.es/2018/03/por-que-una-buena-economia-requiere-una-buena-teoria/

[6] Página 99

[7] http://www.hetwebsite.net/het/profiles/mayer.htm

[8] https://en.wikipedia.org/wiki/Othmar_Spann

[9] Página 106

[10] https://mises.org/profile/lawrence-w-fertig

[11] Página 109

[12] Página 110

[13] Página 113

Fascismo y Capitalismo – Llewellyn H. Rockwell (7)

Sección II – El capitalismo y sus héroes

Capítulo 7 – El mundo de salamanca

Mucho antes que Adam Smith, – según Rockwell-, estuvieron los fundadores reales de la ciencia económica. Mas no eran economistas como tales, “sino teólogos morales, formados en la tradición de Santo Tomás de Aquino y se los conoce como los escolásticos tardíos”[1]. Entre sus contribuciones se encuentran el haber anticipado las teorías del valor y el precio de los “marginalistas” de la Austria del siglo XIX.

Además de los socialistas o los ecologistas, los conservadores, pero en particular, la derecha estadounidense, rechaza directamente la economía como ciencia. Esto porque son “gente que cree que todo lo que necesita saber acerca de la realidad y la verdad está contenido en los escritos de los filósofos antiguos, los padres de la iglesia o alguna otra fuente puesta a prueba por el tiempo”[2]. Es una tendencia que además se extiende a los paleoconservadores, conservadores religiosos, straussianos y los comunitarios. Ellos consideran que la sabiduría económica se encuentra en Platón o Aristóteles. Es claro que aquellos filósofos aportaron conocimiento en varias disciplinas, pero no vivieron lo suficiente para estudiar los fenómenos del capitalismo, como por ejemplo: la expansión de la división del trabajo, la creación de estructuras complejas de capital o el desarrollo de las finanzas.

Los escolásticos, en cambio, vivieron de más cerca el florecimiento de los comercios y las dinámicas de los mercados. El gran aporte que le dieron a la ciencia económica, y que posteriormente los economistas de la Escuela Austríaca rescatarían, es la teoría del valor subjetivo.

Francisco de Vitoria

Entre sus aportes se encuentran:

  • La redefinición de precios justo, que es al que se ha llegado de común acuerdo entre productores y consumidores. Es decir, cuando un precio se fija por al interacción de oferta y demanda
  • La consideración de los precios, que son una consecuencia de las acciones de los comerciantes, es decir, que varían dependiendo de las circunstancias y dependiendo del valor que las personas le dan a los bienes, lo que a su vez depende de la disponibilidad del bien y su uso: los precios no están fijados por la naturaleza, ni determinados por los costes de producción, sino que son el resultado de la estimación común de los hombres

Domingo de Soriano

Entre sus aportes se encuentran:

  • Fundador de la teoría de la paridad de compra del intercambio
  • Hizo grandes avances en la teoría del interés, reclamando una liberalización general

Martín de Azpilicueta Navarrus

Entre sus aportes se encuentran:

  • Se le considera habitualmente como el primer pensador en observar que el alto coste de la vida está relacionado con la cantidad de dinero
  • Fue el primer pensador económico que dijo clara e inequívocamente que la fijación de precios por el gobierno es un error

Diego de Covarrubias y Leyva

Entre sus aportes se encuentran:

  • Su libro, Variarum (1554), fue la explicación más clara del origen del valor económico hasta la fecha: “el valor económico de un artículo, no depende de su naturaleza esencial, sino de la estimación de los hombres, aunque esa estimación sea absurda”
  • Su defensa de la propiedad privada

Luis de Molina

Entre sus aportes se encuentran:

  • Fue el más coherente en su visión del valor económico
  • Sabia que la inflación derivada de una mayor oferta monetaria
  • Dio sólidos argumentos prácticos cuando la propiedad pasa a ser común: no se cuidará como cuando es privada, es decir, cuando le pertenece a uno mismo, y, por otro lado, la gente llegará a consumirla (lo que posteriormente se conocerá como la tragedia de los comunes)

La tradición austríaca

“Con respecto a los economistas modernos que están atascados en el modo positivista-planificador, estos también tienen mucho que aprender de la Escuela de Salamanca, cuyos miembros no se vieron engañados por las falacias que dominan la teoría y política económicas modernas actuales. Ojalá nuestra comprensión moderna pudiera volver al camino que nos abrieron hace más de 400 años. Igual que las catedrales antiguas mantienen sus integridad, belleza y estabilidad, la Escuela Austriaca, como descendiente de las ideas de Salamanca, sigue con nosotros para hablar de una verdad integral, independientemente de las modas intelectuales actuales”[3].


[1] Página 82

[2] Página 83

[3] Página 96